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Servidores o señores
Escrito por Edgar Franco para dominio
público.
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Mar 10:32 -34 E iban por el camino
subiendo a Jerusalén, y Jesús iba delante de ellos; y
estaban perplejos, y los que le seguían tenían miedo. Y
tomando aparte de nuevo a los doce, comenzó a decirles lo que
le iba a suceder: He aquí, subimos a Jerusalén, y el
Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y
a los escribas, y le condenarán a muerte y le entregarán
a los gentiles. Y se burlarán de El y le escupirán, le
azotarán y le matarán, y tres días después
resucitará.
Jesús estaba
anunciado detalles de como sufriría mucho y moriría.
Jesús no fue tomado por sorpresa por sus enemigos sino
voluntariamente fue a Jerusalén para cumplir la voluntad del
Padre. Los discípulos esperaban que Jesús fuera
coronado rey y ellos reinar con él. No les cabía en
la cabeza que Jesús, el Cristo debía padecer, estaban
perplejos. Tenían miedo de los judíos que buscaban
matar a Jesús y ellos corrían también peligro.
Pero su pensamiento estaba en la gloria no en la cruz, aún no
entendían. Inmediatamente después que anuncia la
cruz, Jacobo y Juan regresan al asunto de la gloria, como si no les
entró en la cabeza el anuncio:
Mar 10:35 - 37 Y se le acercaron*
Jacobo y Juan, los dos hijos de Zebedeo, diciéndole: Maestro,
queremos que hagas por nosotros lo que te pidamos.
El les dijo: ¿Qué
queréis que haga por vosotros?
Ellos le dijeron: Concédenos
que en tu gloria nos sentemos uno a tu derecha y el otro a tu
izquierda.
Me parece similar a un
padre en su lecho de muerte al cual sus hijos le preguntan acerca de
la parte de la herencia que les toca y empiezan a platicar como se
irán a París de vacaciones con el dinero del viejo.
Jacobo y Juan no entendían que Jesús iba a padecer
terriblemente y entregar su vida por nosotros, para nuestra
salvación, pagando él en la cruz el precio por nuestra
redención del pecado y darnos la vida eterna y herencia.
Jesús contesta si quieren la gloria ¿Pueden acaso
ustedes ir a la cruz conmigo?
Mar 10:38 - 40 Pero Jesús les
dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis
beber la copa que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que
soy bautizado?
Y ellos le dijeron: Podemos.
Y Jesús les dijo:
La copa que yo bebo, beberéis; y seréis bautizados con
el bautismo con que yo soy bautizado, pero el que os sentéis a
mi derecha o a mi izquierda, no es mío el concederlo, sino que
es para quienes ha sido preparado.
Como ellos pensaban en la
gloria no entendían lo de beber su copa. En verdad, no
sabían lo que pedían, solo lo entendieron después
que Jesús resucitó.
Buena cosa es no
presumir, no desear o tomar lo que no nos corresponde. Deseemos
que el Señor complete en nosotros las obras que preparó
de antemano para que andemos en ellas, aceptemos con gozo el plan
que tiene para cada uno de nosotros. No deseemos más allá
de los deseos de Dios, no pensemos sino con los pensamientos que
Dios tiene acerca de cada uno. El diablo quiso poner su trono al
lado del trono de Dios y fue echado fuera (Ez 28:12 - 19). Pecó
por soberbia. Jacobo y Juan con los otros apóstoles estaban
buscando ser los primeros por medios políticos.
Mar 10:41 Al oír esto, los
diez comenzaron a indignarse contra Jacobo y Juan.
Se produce aquí
competencia que es ajena al Espíritu Santo, porque el amor
de Dios no busca su propio interés. La competencia es de
acuerdo al príncipe de la potestad del aire, al mundo en que
se compite en los negocios, en los deportes, en los juegos, en la
guerra. Siempre buscando ser el campeón, el vencedor, el
número uno. La competencia enciende aquí el enojo e
indignación de unos contra otros.
Ahora Jesús les
explica que entre nosotros no hay número uno, sino servidores
de los unos hacia los otros. Les debe haber causado un choque para
su manera de pensar mundana. No les hizo clic.
Mar 10:42 Y llamándolos
junto a sí, Jesús les dijo*: Sabéis que los que
son reconocidos como gobernantes de los gentiles se enseñorean
de ellos, y que sus grandes ejercen autoridad sobre ellos. Pero entre
vosotros no es así, sino que cualquiera de vosotros que desee
llegar a ser grande será vuestro servidor, y cualquiera de
vosotros que desee ser el primero será siervo de todos.
Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido,
sino para servir, y para dar su vida en rescate
por muchos.
En el mundo los que
dirigen ejercen autoridad. Pero en el reino de Dios se trata de ser
como niños que vienen a los brazos de Jesús. Aún
ahora veo como en las iglesias muchos pastores y líderes
exigen que se sometan a su autoridad los que Cristo llamó a
libertad. Se habla de la autoridad y hasta se tuercen las
escrituras para exigir obediencia. Por ejemplo, en Romanos
capítulo 13, Pablo habla de obedecer a las autoridades.
Leyendo aquí se ve claramente que se refiere a las autoridades
de gobierno del país. Sin embargo, algunos dicen que las
autoridades son los pastores o los líderes. Se trae temor de
que Dios destruirá a los rebeldes. Aquí habla que es
por el ministerio de la espada que ejercen los gobernantes, no se
refiere a pastores o líderes en la iglesia.
1Co 15:24 Luego el fin,
cuando entregue el Reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido
todo dominio, toda autoridad y todo poder.
Jesús
suprimirá toda autoridad. No dice aquí alguna
autoridad, sido toda. Es que el dominio, la autoridad y la
potestad son contrarios al servicio, al amor, se oponen al reino de
Dios. Si Jesús suprimirá estas cosas esto, por qué
aún muchos líderes en la iglesia se esfuerzan en
establecerlas. En el mundo es lo que se espera pero no en la
iglesia del Señor Jesucristo.
1Pe 5:2 - 4 apacentad la
grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no
por fuerza,sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino
con ánimo pronto; no como teniendo señorío
sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos
de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores,
vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.
El pastor o líder
en la iglesia es un servidor o al menos debería ser. Jesús
mismo fue el ejemplo quien amó y sirvió hasta el
extremo, hasta morir por nosotros para nuestra salvación.
Jesús es el buen pastor que da su vida por la ovejas. El es
le primogénito, es el primero en todo y fue el primero en
servir.
Un mismo pedazo de tela
puede ser un delantal que usa un servidor o un babero que usa quien
se sienta a la mesa para ser servido. El Señor no se
enseñoreó de sus discípulos, los sirvió.
¿ Eres un servidor o te sirves de los que el Señor te
ha encomendado? ¿Sirves a tus hijos? ¿Entrenas,
capacitas y provees lo recursos para que tu empleados puedan hacer
bien su trabajo, o solo exiges, gritas y amenazas? ¿Eres
como un pastor al que siguen las ovejas porque reconocen su voz, o
eres como un arriero que conduce cabras empujándolas con un
azote? ¿servidor o señor, sirves o te enseñoreas?
Solo hay un Señor, Jesucristo. Si quieres sentarte en un
trono para reinar sobre quienes debieras servir, estás en el
caso de Jacobo y Juan, o como el diablo que quiso poner su trono al
lado del trono de Dios, se endiosó y fue desechado para
siempre.
No quiere decir que no
sea necesaria la disciplina, por ejemplo, cuando un hijo se rebela,
pero en amor no en desquite. Dios corrige al hijo que ama, cuando
se necesita. Pero el ejemplo del Señor Jesucristo fue
servicio. Seamos, pues, imitadores suyos. Pidamos que nos de un
corazón que se goza en servir, que no busca lo suyo propio,
su propio interés, sino que ve la necesidad y la sirve en la
persona del necesitado.
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